martes, 27 de mayo de 2008

Pose

No olvides que un día,
conquisté ciudades a las que di nombres nuevos.
No olvides que un día,
reinventé tu nombre.
Ni que esta soledad que me perfila no es más
que mi modo de saberme mi propio Dios.

1 comentario:

Saray Pavón Márquez. dijo...

Ahora el dibujo se realza más :)

Un beso, poeta!